En el modelo EBBS, la investigación de corpus constituye un procedimiento analítico que examina sistemáticamente grandes conjuntos de textos claramente definidos mediante herramientas cuantitativas y cualitativas, manteniendo una estricta separación entre datos e interpretación. Un corpus no se considera una fuente de significado ni de autoridad normativa, sino un repositorio de regularidades lingüísticas observables, como patrones de frecuencia, coocurrencia, distribución contextual y estabilidad de uso. Los resultados de la investigación de corpus tienen un carácter descriptivo y probabilístico; se utilizan para poner a prueba hipótesis, identificar anomalías y limitar la sobreinterpretación, no para respaldar conclusiones teológicas o normativas directas.
En el procedimiento EBBS, la investigación de corpus cumple una función diagnóstica y restrictiva de la interpretación, no una función de autoridad semántica. Su propósito es cartografiar regularidades lingüísticas observables —como la frecuencia de formas, la distribución contextual, la coocurrencia y la estabilidad de uso— dentro de un conjunto de textos claramente delimitado. Las observaciones obtenidas definen los límites empíricos de la interpretación, señalando lo que es típico, marginal o anómalo. En EBBS, los datos de corpus apoyan la verificación de hipótesis, la triangulación y la detección de sobreinterpretaciones, permaneciendo epistemológicamente subordinados a los datos primarios.
Proporcionan datos sólidos sobre cómo una palabra o estructura funciona realmente en el texto: dónde aparece, con qué coocurre, qué funciones sintácticas desempeña y en qué géneros se utiliza.
Esto elimina interpretaciones que son lingüísticamente imposibles, aunque teológicamente atractivas.
En este sentido, un corpus funciona como una herramienta diagnóstica médica: no ofrece un diagnóstico de cosmovisión, sino que descarta diagnósticos erróneos.
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| Sergei Starostin | pexels.com |
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